Consecuencias de cobrar un ERTE: menos vacaciones y más impuestos

Información sobre las consecuencias que padecerán los trabajadores que han estado en un ERTE a raíz de la crisis sanitaria por COVID-19.

Aquellos trabajadores que hayan estado en un ERTE a raíz del coronavirus, deberán hacer en frente de una serie de consecuencias relacionadas con sus impuestos y derechos laborales. Te contamos cuáles.

1. Consecuencias fiscales de haber estado en un ERTE

Con toda probabilidad, los trabajadores que hayan estado en un ERTE a raíz de la crisis del coronavirus, sufrirán un revés en su próxima declaración de la renta.

Según declaró la Ministra de Hacienda, María Jesús Montero, las posibilidades de desempleo cobradas son ingresos y como tal deben ser declarados. El Ejecutivo no tiene previsto hacer ningún cambio a este respecto.

La retención practicada por el SEPE en la prestación del paro acostumbra a ser bastante inferior a la soportada por las compañías.

Y como además de esto estos trabajadores contarán con 2 pagadores en el año, el límite para no presentar la declaración baja de los veintidos y a los catorce euros anuales, forzando a una buena parte de los perjudicados a liquidar el impuesto.

Si bien el resultado a ingresar en la declaración dependerá del sueldo que tenga cada trabajador, del tiempo en que haya continuado en ERTE y de muchos otros factores, en abundantes casos el importe a abonar podría superar de forma más que notable los mil euros; cantidad que equivale a una de las mensualidades cobradas ahora a lo largo del ERTE.

Pero este no es el único golpazo que van a padecer los trabajadores que hayan estado en un ERTE, puesto que asimismo van a tener un recorte en las vacaciones y una reducción de la paga extra.

2. ¿De qué forma afecta el ERTE a las vacaciones?

Respecto a las vacaciones, se debe distinguir entre los ERTE de reducción de jornada y los de suspensión de contrato. En este último caso, en tanto el trabajador no esté en su puesto, no produce el derecho a coger vacaciones.

Así, si está 3 meses en el paro, pierde la cuarta una parte del reposo anual que le toca. Y al reincorporarse a su actividad, puede gozar de las vacaciones a las que tiene derecho, que van a ser más cortas de lo frecuente.

Diferente es la situación en caso de que el ERTE sea por reducción de jornada. Si por servirnos de un ejemplo un trabajador tiene un recorte de la mitad de su tiempo de trabajo, sigue produciendo derecho a vacaciones. Así, le tocan exactamente los mismos días que si no hubiese estado en un ERTE.

Lo que cambia en un caso así es que cuando disfrute de sus vacaciones va a tener un salario menor del que hubiese recibido otros años, puesto que este se ajustará proporcionalmente a la reducción experimentada.

3. ¿Y a las pagas extra?

Las pagas extras asimismo se recortarán conforme cuánto haya durado el ERTE. Si se trata de un expediente de suspensión, mientras que este dure, el trabajador no produce derecho a la nómina excepcional, aunque esta acostumbra a devengarse anualmente.

De forma que si al trabajador le toca cobrarla en el mes de junio y ya lleva 3 meses en el ERTE, el importe de la paga extra que le toca se reduce en un veinticinco%, puesto que el periodo de cálculo de exactamente la misma entiende 12 meses.

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